Organigrama de una empresa

Organigrama en una empresa, transformándose para adaptarse a tiempos de cambios

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El organigrama de una empresa siempre se ha sentido como algo estático, inmóvil y que rara vez cambiaba. Pero es justo en tiempos de cambios cuando estas estructuras jerárquicas están sufriendo más transformaciones, adaptándose a una forma de trabajar flexible y que favorece la productividad.

Saber a quién tienes encima en el organigrama de una empresa es importante, sobre todo en el ámbito comunicativo: cuando las cosas no van del todo bien, es fundamental que todos los escalones de esta jerarquía fluyan de la mejor manera con el objetivo de que la organización siga avanzando.

Organigrama de una empresa planificando
Dibujando el organigrama de una empresa

En especial cuando el teletrabajo y la deslocalización se están fomentando más, ya que con un buen organigrama empresarial no importa dónde se esté, sino que se sabrá a quién contactar en cada momento para solucionar lo que haga falta. 

Tipos de organigrama clásicos y cómo reconocerlos

Los organigramas de empresa no siempre tienen una forma piramidal, sino que pueden adoptar una estructura que facilite que la comunicación fluya mucho mejor entre diferentes grupos de trabajo o departamento. Los organigramas más comunes son:

  • Organigrama vertical: es el más utilizado y los niveles de autoridad van de arriba a abajo.
  • Organigrama horizontal: representa la cadena de producción o flujo de trabajo, utilizado por organizaciones menos jerárquicas. Va de izquierda a derecha.
  • Organigrama mixto: una mezcla de horizontal y vertical, añade una capa de interdependencias para aquellas organizaciones que lo necesiten.
  • Organigrama circular: la máxima figura de autoridad se encuentra en el centro, mientras que los demás niveles crean anillos concéntricos a su alrededor. Muy utilizado cuando hay gran interacción entre niveles de autoridad.

También es posible que el organigrama de una empresa tenga el objetivo de especificar más información sobre los niveles, departamentos y unidades administrativas. En este caso, se trataría de organigramas generales o integrales. Si se busca una mayor concreción en los detalles de cada nivel, se trataría de organigramas funcionales o específicos.

La apuesta por organigramas flexibles está en auge

Aunque siempre es bonito ver un organigrama jerárquico y clásico, en pleno siglo XXI la mayoría de empresas están apostando por organigramas que les faciliten una flexibilización. Y es que ante los grandes cambios tecnológicos y mundiales, adaptarse a las circunstancias del momento es clave para seguir siendo exitoso.

Para ello es fundamental que, pese a tener una idea clara de la jerarquía y el orden que se quiere en la organización, se realice una revisión constante de cómo está funcionando el organigrama y si con otra estructura la empresa sería más productiva. Así se pueden detectar problemas de comunicación y de autoridad, solucionándolos con rapidez.

También es posible propiciar los cambios al modificar el organigrama, es decir, que la organización pueda cambiar su funcionamiento y enfoque de forma que pueda adelantarse a ciertos acontecimientos. En vez de ser una adaptación reactiva, en este caso sería una adaptación proactiva que aporta ventajas competitivas.

Organigrama de una empresa estrategia
Organigrama de una empresa RRHH

Soluciones adaptativas, una forma de gestionar los RRHH

¿Cómo es posible realizar un cambio en el organigrama de una empresa de forma eficaz? ¿Se adaptarán los trabajadores a él? Los cambios nunca son fáciles, pero pueden minimizarse si se tienen las herramientas adecuadas para ello.

Es por eso que las soluciones adaptativas son la mejor forma de ayudar en esta transformación empresarial, sobre todo si se tiene en cuenta los cambios que impone la normativa del teletrabajo. Soluciones personalizadas y específicas pensadas para cada organización, ayudando así que los miembros de la misma comprendan y asuman con mayor rapidez los cambios.

Y es que las soluciones adaptativas ofrecen ventajas como:

  • Son aptas para cualquier jerarquía u organigrama, pudiéndose modificar en cualquier momento.
  • Pueden enlazarse e interconectarse diferentes departamentos y unidades de trabajo con una gestión excepcional.
  • Permite una escala de responsabilidades mucho más clara que facilitará la comunicación.
  • Integra tareas, funciones y proyectos para que su control sea fácil y a la vez permita reducir los tiempos.

Y es que, en definitiva, si se busca cambiar el organigrama de una empresa, la meta está en que sea más eficiente y productiva, sobre todo si se busca una comunicación efectiva. Es por ello que contar con soluciones adaptativas y que aceleren esta transformación permitirá que una empresa pueda minimizar el impacto de circunstancias negativas a la vez que las convierte en oportunidades de crecimiento.